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domingo, 17 de enero de 2016

Cuando un coliseo es el primero en decirte hola

El río, la carretera, el estadio
Foto: J.Pablo Cózar


Para un madrileño de nacimiento debe ser muy difícil citar a bote pronto su primer recuerdo de Madrid. Para los que somos de fuera suele ser algo más sencillo, es difícil olvidar la primera vez que llegas a esta ciudad. Desconozco como será aquel recuerdo para aquellos que llegaron por primera vez en tren o en avión, o por cualquiera de las otras carreteras que no son la Nacional IV, pero para muchos de los que venimos de Andalucía occidental el recuerdo está claro: la M-30 a su paso por el estadio Vicente Calderón. Y uno podría pensar que habla la nostalgia de aquel niño noventero que se asombraba con esos coliseos modernos que son los estadios de fútbol, pero si casualmente oyes en cualquier plazuela de Jerez a unos chavales hablando de su primera visita a Madrid, inevitablemente alguno grita aquello de «pasar por debajo del Calderón» sin tener ni idea siquiera de que es Arganzuela.

Por aquellos azares del destino resulta que la M-30 es solo unos años más joven que el estadio del Atlético de Madrid, por lo que su matrimonio queda atado hasta que la muerte, o la Peineta, los separe, pero eso es otra historia. Desde los años 70, aquellos que entran por primera vez por el nudo sur se lo encuentran de golpe, como algo inesperado. Quizá hoy en día con tanto rascacielo tardío, hijo del concubinato de ex alcaldes y empresarios de la construcción ya no impacte tanto, pero ese túnel queda en la retina del que no lo va buscando.

Y sorprende porque casi nadie viene a Madrid solo con la intención de ver ese estadio, pero a los que venimos del sur fue lo primero que nos dio la bienvenida. Y no tiene que ver nada con filias o fobias deportivas, tiene que ver con la memoria y el primer recuerdo de una ciudad que luego, con los años y el conocerla, tanto nos ha dado a algunos.

viernes, 26 de abril de 2013

YO SERÉ TU SEGUIDOR, YO CONTIGO HASTA MORIR


Amistoso entre el Athletic y el Atlético en 1913

La pasión en el fútbol se puede entender de muchas maneras. Hay una muy particular, que no única. Algunos se atreven a decir que es un estilo de vida, incluso una forma de pensar. Metáforas aparte, la realidad es que hoy un equipo balompédico español cumple 110 años de vida: el Atlético de Madrid. ¡Felicidades!

“Qué alegres son los colores, de tus rayas roja y blanca”, reza uno de sus himnos. Aunque actualmente identificamos el rojiblanco con el conjunto del Manzanares, su primer uniforme fue blanquiazul. Si analizamos sus orígenes, parece que nació en una mezcla de melancolía y rencor. Fue fundado el 26 de abril de 1903 por un grupo de estudiantes vascos de la Escuela Especial de Ingenieros de Minas que residían en la capital, con la idea de formar un filial del Athletic Club, y de socios disidentes del Madrid CF, una escuadra con apenas un año de vida. Ellos son los ‘culpables’ de que viera la luz el Athletic Club de Madrid. Es el resultado de una reunión que había empezado la noche anterior.

“Eres de España aureola y del fútbol el coloso”. Eduardo de Acha es el segundo presidente del club, aunque el verdadero ingeniero del proyecto. En uno de sus viajes a Bilbao, contactó con los ‘leones’ para un asesoramiento de todos los trámites necesarios con el objetivo de ‘construir’ una sucursal en la ciudad madrileña, una idea bien acogida. Les proporcionaron los estatutos, el escudo e incluso posteriormente les ‘cedió’ futbolistas para la disputa de la Copa de España. Sustituyendo a Enrique Allende, se convirtió en el capitán de la nueva sociedad la misma temporada de su institución. Abandonó su cargo el 20 de febrero de 1907, el día en el que el Atlético de Madrid de ‘emancipaba’ de su patrón vasco.

“Eres siempre tú el primero por tu juego sin igual”. El primer partido de la historia colchonera data del 2 de mayo, fecha que no fue escogida precisamente al azar: Era la conmemoración de la Guerra de la independencia. El escenario fue un campo que había detrás de las tapias de El Retiro, en lo que actualmente se conoce como la calle de Menéndez Pelayo. Fue protagonizado por 24 socios y arbitrado por el tesorero, Enrique Goiriki. Dos rivales de doce jugadores cada uno. En un lado, equipados de azul y blanco y el otro todo de blanco. Probablemente ha sido la única vez que el Atlético de Madrid haya tenido la misma camiseta que su eterno rival. Todo quedó en familia. Tanto, que se desconoce el marcador final.

“Cuando al quedar vencedores, todo el público te aclama”. En 1904 Madrid lucía ya dos equipos del deporte rey. Fue el mejor momento para disputar el primer derbi. Había lazos de amistad entre ambas aficiones. Tal vez por ello no dolió tanto el 6-0 que les endosaron los merengues. Pero la (diplomática) venganza es un plato que se sirve muy frío. El 6 de diciembre de 1906, en su primera participación en un torneo oficial, el Athletic venció por una ‘manita’ (5-0) a su rival. El reto estaba lanzado… 


Víctor Goded

Fuente: Wikipedia
Sentimiento rojiblanco